jueves, abril 26, 2007

Yo

Yo te daría mis huesos
para hacer ese fuego
que te abrase por mí.

Yo quebraría mis armas
para que ya no creas,
que no creas en mí.

Yo ya crucé los alambres
y sangré sobre el pasto
lo que ha de sangrar.

Yo, siempre yo solamente,
en tu pelo mojado
respirando la sal.

Cuántos demonios ahogados,
cuánta memoria incendiada,
para llenar esas hojas que no te alcanzan,
no te alcanzan.

Cuantos demonios,
cuanta memoria,
esas hojas, esas hojas.
Miguita de Pan

A 70 años de la Masacre de Gernika

Han pasado 70 años desde que los aviones de la Legión Alemana en apoyo al genocida Español Franco, derramaron sus bombas sobre esa ciudad vasca que en su entonces tenía alrededor de 6 mil habitantes, en un día de feria y entrada la tarde. El bombardeo se produjo poco tiempo después del inicio de la Guerra Civil Española (1936-1939). Todo esto quedo plasmado en un increíble Obra de Arte (¿De las mejores de la Historia del Arte hasta nuestros días?), a mi entender, que de arte no sé mucho, por eso puedo opinar algo, el Gernika (en euskera), es de las mejores y es sin duda una obra de arte más que simbólica, pues representa ni más ni menos que eso, la terrible masacre sobre civiles a diestra y siniestra, como lo manifiesta El Pais, o en El Correo Gallego. Hay que recordar un hecho que ha quedado también en la historia, cuando en la muestra que Picasso Realiza en París, se le acerca el embajador alemán Otto Abeto, y le dice ”Ustedes hicieron esto”, a lo cual el siempre mordaz Picasso responde “No, han sido ustedes”. En esa época, en ese tiempo, es quizás más meritorio. Desde este humilde lugar, un pequeño homenaje al pueblo de Gernika.

Dulcis Lupus 26-04-07

martes, abril 24, 2007

Elecciones Porteñas

Entre tantas “teorías” que se escuchan hoy en día sobre las elecciones a jefe de gobierno porteño, hay una que es realmente interesante de analizar desde el punto de vista social y porqué no, desde el punto de vista político-social y la visión de los porteños respecto a los Políticos y la Política. La misma dice que a la hora de las Elecciones, de acuerdo al parámetro de la Burguesía Porteña -hay más de lo que se cree-, las urnas se visten de Derecha o de “contra”, y este es el punto más importante para el tema. ¿Es la elección de lo menos malo una elección democrática? O es simplemente desechar el problema y dejar en las manos de los demás un asunto que es vital para el buen funcionamiento de las instituciones, pues la buena elección, y ejercer el derecho de cada ciudadano sobre los referentes políticos, es quizás la mejor arma que se tiene ante la ausencia de cumplimiento de sus tareas. Analicemos en forma rápida, veloz a cada uno de los candidatos para jefe de gobierno porteño. Démosle el grato honor de ser el primero a Telerman. ¿Alguien recuerda que Telerman era vicejefe de gobierno en la gestión de Ibarra? ¿Alguien tiene la valentía de usar su memoria, y, además pensar un poco dejando de lado toda religión, y quiero que se lea aquí religión como partido político, y comprender que dentro de grados de culpa, es también Telerman culpable de los muchos males de ayer de la ciudad, como así también de la catástrofe Cromañon? Además tengamos en cuenta algo, de las últimas declaraciones que he escuchado y leído de parte de Telerman, el discurso no deja de ser siempre el mismo, o cometer el mismo sesgo u error que los demás candidas y ex-jefes de gobierno, o como cualquier otro político de la actualidad de nuestro país, corren siempre detrás del problema. Nunca los he visto anticiparse al mismo, no tienen la capacidad de gestionar nada, ni de tener a su alrededor gente capaz de prever un problema grande (recordemos el incendio en la textil, los problemas edilicio en la ciudad, las torres que se yerguen mientras uno duerme una siesta en el barrio de caballito, entre otros tantos lugares, etc,). Tengamos en cuenta además que los politólogos argentinos tienen el descaro de presentarse como alguien “honesto”. Es decir, lo mínimo que espero a la hora de votar a una persona o darle la confianza o mi apoyo para llevar adelante una gestión es que sea honesto, ¡mínimo! Si esa persona (político) se encarga de decirme cuán honesto es, ya hay un problema porque no lo es, no hay honestidad en decir que uno es honesto, porque el que lo es, no lo dice. El problema es que no saben como realizar una campaña, porque les falta algo fundamental: ¡ideas! Por otro lado tenemos a Macri. Bueno que decir. Un señor que se cree que una Ciudad o un País es como un club de fútbol (no se olviden sus tertulias con Di Zeo y los barras de la hinchada de Boca), como así también del pensamiento lineal que tiene respecto a los cortes de ruta. Dijo expresamente que haría lo mismo que hizo Sobisch, ¿reprimir? ¿O matar de alguna manera la educación con la ausencia de un maestro que reclama un salario digno o reformas edilicias para una mejor educación? Sin nombrar al ingeniero Blumberg, con el cual se encuentra en la misma línea; por último, pero no menos importante, tenemos a Filmus… qué decir de Filmus. Primero vamos a decir algo en su contra. ¿Puedo esperar una buena gestión de alguien que es funcional al poder y no cumple sus funciones dentro del Ministerio de Educación? ¿Nuestra sociedad porteña (no lo tomen a mal, pero los porteños son una especie rara de la sociedad argentina, siempre epicentros o geocéntricos del sistema político Argentino) tendrá la capacidad de comenzar a pensar en un cambio radical y necesario para salir de todos lo problemas que tiene? Y para eso no creo que Filmus sea el candidato. Tampoco los otros. Y por último tenemos a la rezagada, últimamente rezagada (desde 1976 hacia acá) Izquierda, que no ha podido enarbolar una buena idea, propia, no de los intelectuales izquierdistas de los 50, 60 y 70. Lamentablemente no se les cae una idea ni por casualidad, no tienen forma o no encuentran la forma adecuada de dar con la sociedad, de buscar una representatividad, una cara visible, una persona que sostenga una idea por un tiempo. La prueba está que ellos mismos están fragmentados, con lo cual caemos que sus intereses personales son más importantes que los intereses sociales.
Bueno, este es un resumen de lo que pasa por mi cabeza a la hora de pensar en un candidato porteño. Estimados Porteños, hay una sola forma de cambiar las cosas, y es cambiar uno primero y pensar. Prueben un poco, no es tan malo, y, porqué no, votar ideas… no es fácil, pero tampoco imposible.

Dulcis Lupus 23-04-07

lunes, abril 23, 2007

Una Muralla...

"Entonces no era tan fácil. Lucio lamentó la caricia y el beso. Nora le daba resueltamente la espalda, su cuerpo bajo la sábana era una pequeña muralla hostil, llena de irregularidades, pendientes y crestas, rematando en un bosque de pelo húmedo en la almohada. Una muralla entre él y ella. Su cuerpo, una muralla silenciosa e inmóvil."

Los Premios
Julio Cortazar

Más sensata...

- Monsieur est faché?
- No, pero sos más sensata hablando de literatura que de sentimientos, cosa bastante frecuente en las mujeres. Ya sé, me vas a decir que eso prueba que no las conozco. Ahorrate el comentario.
- Je ne te le fais pas dire, mon petit. Pero a lo mejor tenés razón. Dame un trago de esa porquería.

Los premios
Julio Cortazar

Elecciones en Francia II...

Pour Ségolène Royal, la stratégie du "Tout sauf Sarkozy" ne suffira pas

L'intégralité du débat avec Michel Noblecourt, éditorialiste au "Monde"., lundi 23 avril 2007

Michelgre : Mathématiquement la victoire de Nicolas Sarkozy semble assurée. A-t-on dans le passé déjà constaté une inversion de tendance par rapport au premier tour ? Est-ce possible en 2007 ?
Michel Noblecourt : Je pense qu'il ne faut pas raisonner d'une manière mathématique seulement. Si vous regardez l'élection de 1981, la référence en quelque sorte, vous observez que Royal fait un score quasiment identique à celui de Mitterrand qui avait fait 25,9 % au premier tour. Et il était déjà en 1981 derrière Giscard d'Estaing, président sortant, qui avait réalisé 28,3 %. Nous sommes en présence d'un écart plus important, puisque Sarkozy a dépassé les 30 %.
Autre différence : l'absence de réserves consistantes du côté des petits candidats de gauche, puisqu'en 1981, là aussi, il y avait un candidat communiste, Georges Marchais, qui avait obtenu 15,3 %, alors qu'aujourd'hui Marie-George Buffet fait moins de 2 %. Il y a donc peu de réserves à gauche, et dans une large mesure, le résultat du second tour dépendra du comportement de l'électorat de Bayrou. Et pour une part aussi de l'électorat du FN.
aboukamos : Qu'avez-vous pensé du discours de Ségolène Royal hier ?
Michel Noblecourt : Je pense que son discours manquait de punch et de la conviction dont à mon avis il faut qu'elle fasse preuve pour le 2e tour. Je pense aussi qu'elle aurait dû intervenir plus tôt. C'est peut-être une ébauche des discours à venir.
pédro : Est-ce que Ségolène Royal peut rassembler toute la gauche ?
Le Monde (Nota Completa)

viernes, abril 20, 2007

Elecciones en Francia...

El próximo fin de semana habrá elecciones en Francia, y, parece, todo lo indica, por eso parece, no habrá un claro ganador en primera vuelta, pues el número de indeciso se calcula en un 37 % (Pagina12). En esta carrera presidencial francesa, dónde uno de los candidatos Ségolène Royal, proveniente del Socialismo, candidata fuerte a pelear en segunda vuelta; donde el candidato con mayor número -por ahora- de votantes es Nicolas Sarkozy, conservador él; el tercer candidato en presencia es François Bayrou, aunque no se descarta un rebrote de último momento de parte de Jean-Marie Le Pen, nacionalderechista, con una fobia manifiesta sobre inmigrantes no europeos en Francia. Este es el mélange que deviene en el futuro de Francia para los próximos años y también, porqué no, para la UE, de acuerdo al Candidato Electo. En Francia el cierre, como se ve en la página del Le Monde, fue a todo o nada...

miércoles, abril 18, 2007

Coincidencias elípticas...

"Volvemos a la noción de juego. Supongo que forma parte de la concepción actual de la vida, sin ilusiones y sin trascendencia. Uno se conforma con ser un buen alfil o una buena torre, correr en diagonal o enrocar para que se salve el rey. Después de todo el Malcolm no me parece demasiado diferente de Buenos Aries, por lo menos de mi vida en Buenos Aires. Cada vez más funcionalizada y plastificada. Cada vez más aparatos eléctricos en la cocina y más libros en la biblioteca."

Los Premios
Julio Cortazar

Jugar los Recuerdos...

"(...) - ¿Tiene algo para apostar? -Me preguntó, mientra miraba otra vez las cartas como si temiera que ya no estuvieran allí.
- El Viajes, si quiere.
-¿El de antes o el de mañana?
- Me da lo mismo -respondí.
- ¿Qué apostaba su socio?
- Ilusiones.
- Está bien, ponga las suyas entonces.
- Creo que no me quedan.
- Juéguese el retrato de su amigo.
Palpé en el bolsillo la foto de Lem pero apenas tenía veintiocho en la mano y no me animé a echarla sobre la mesa.
- Una vez me enamoré desesperadamente -ofrecí.
- ¿Se hubiera matado por ella?
- Ya ve, todavía estoy acá.
- Entonces ponga algo mejor. Tiene que ser un buen recuerdo... Un viaje en barco, una isla perdida, qué sé yo... algo que yo pueda contar cuando esté en la selva.
- De chico se me aparecía un fantasma que entraba por el agujero de la cerradura.
- ¿LLevaba la sábana puesta?
- No, más bien una capa y fumaba bastante.
- ¿El fantasma le fumaba en la pieza?
- Sí, pero no dejaba humo.
- Eso me va a ser difícil de contar. En un tiempo yo tenía un par de buenos recuerdos pero los perdí en Médanos. El último me lo ganó el cura Salinas la otra noche.
- ¿No le queda nada? ¿Ni siquiera una alegría chica?
- No creo. El oso que me iba a comprar el diario... Pero eso a quién le interesa.
- Me dijo que habían trabajado juntos en Retiro, que la gente le daba bombones...
- Sí, pero nos llevaban en cana a cada rato. Ese no es un buen recuerdo. Me queda, si le parece, una piba de Chubut. No era linda ni me acompañó a la pieza, no se ilusione.
- Eso ya es algo.
- Ese día me salieron todas. Créame, se lo digo con toda modestia.
(...)
- Falta envido, Coluccini.
- Esta no quieo perderla, Zárate.
- Un fantasma contra otro.
Se prendió de la botella hasta que se atoró y se puso de pie tosiendo. Se me escapó de la vista, perdido en la oscuridad del boliche hasta que lo escuché voltear una silla y reventar la botella contra la pared.
- ¡Quiero 28, qué mierda! -gritó desde el fondo de esas ruinas y después hizo un silencio de muerto para escuchar como se le escapaba otro recuerdo. Yo tenía el tres y cinco de copas y miré la ubicación del mazo para saber quién era mano.
- Son buenas -dije y tiré los naipes sobre la mesa. De golpe se echo a reír y apareció en la línea de luz, blanco de cal, desarrapado, borracho, súbitamente feliz.
- Carajo -dijo-, qué susto me pegué.


Ya Pronto una Sombra Serás
Osvaldo Soriano

lunes, abril 16, 2007

7 Días Tres Libros...

La lectura que comenzó el día miércoles por la mañana, 10:30, con una lluvia que se larga de repente, así, sin más y comienza a mojar todo, incluso a mí, dejándome un poco al des-cubierto, y con frío, también. En un café, ubicado frente al mástil -lugar en el que vivo-, me siento a tomar un cortado y leer el libro de Soriano (Ya pronto una sombra serás), libro que termino en el día, luego de una exhaustiva lectura, con sus respectivas frases marcadas y todo; luego, comienza la lectura de Cortazar (Los Premios), y concluyo con Borges (Ficciones). No es que sea un erudito en la lectura ni nada que se le parezca, pero, me pasó que luego de leer 3 libros de 800 páginas y más, me dediqué un poco a leer unos libros más pequeños y maleables. De Borges voy a poner un cuento completo (el que se encuentra debajo de este escrito), pues me parece que vale la pena en su totalidad... de Cortazar iré agregando algunas cosas; y pondré un diálogo de la novela de Soriano que no tiene desperdicio... ¡Qué disfruten!

Las ruinas circulares

Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris besó el fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circular que corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. Ese redondel es un templo que devoraron los incendios antiguos, que la selva palúdica ha profanado y cuyo dios no recibe honor de los hombres. El forastero se tendió bajo el pedestal. Lo despertó el sol alto. Comprobó sin asombro que las heridas habían cicatrizado; cerró los ojos pálidos y durmió, no por flaqueza de la carne sino por determinación de la voluntad. Sabía que ese templo era el lugar que requería su invencible propósito; sabía que los árboles incesantes no habían logrado estrangular, río abajo, las ruinas de otro templo propicio, también de dioses incendiados y muertos; sabía que su inmediata obligación era el sueño. Hacia la medianoche lo despertó el grito inconsolable de un pájaro. Rastros de pies descalzos, unos higos y un cántaro le advirtieron que los hombres de la región habían espiado con respeto su sueño y solicitaban su amparo o temían su magia. Sintió el frío del miedo y buscó en la muralla dilapidada un nicho sepulcral y se tapó con hojas desconocidas.
El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad. Ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubiera preguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder. Le convenía el templo inhabitado y despedazado, porque era un mínimo de mundo visible; la cercanía de los leñadores también, porque éstos se encargaban de subvenir a sus necesidades frugales. El arroz y las frutas de su tributo eran pábulo suficiente para su cuerpo, consagrado a la única tarea de dormir y soñar.
Al principio, los sueños eran caóticos; poco después, fueron de naturaleza dialéctica. El forastero se soñaba en el centro de un anfiteatro circular que era de algún modo el templo incendiado: nubes de alumnos taciturnos fatigaban las gradas; las caras de los últimos pendían a muchos siglos de distancia y a una altura estelar, pero eran del todo precisas. El hombre les dictaba lecciones de anatomía, de cosmografía, de magia: los rostros escuchaban con ansiedad y procuraban responder con entendimiento, como si adivinaran la importancia de aquel examen, que redimiría a uno de ellos de su condición de vana apariencia y lo interpolaría en el mundo real. El hombre, en el sueño y en la vigilia, consideraba las respuestas de sus fantasmas, no se dejaba embaucar por los impostores, adivinaba en ciertas perplejidades una inteligencia creciente. Buscaba un alma que mereciera participar en el universo.

A las nueve o diez noches comprendió con alguna amargura que nada podía esperar de aquellos alumnos que aceptaban con pasividad su doctrina y sí de aquellos que arriesgaban, a veces, una contradicción razonable. Los primeros, aunque dignos de amor y de buen afecto, no podían ascender a individuos; los últimos preexistían un poco más. Una tarde (ahora también las tardes eran tributarias del sueño, ahora no velaba sino un par de horas en el amanecer) licenció para siempre el vasto colegio ilusorio y se quedó con un solo alumno. Era un muchacho taciturno, cetrino, díscolo a veces, de rasgos afilados que repetían los de su soñador. No lo desconcertó por mucho tiempo la brusca eliminación de los condiscípulos; su progreso, al cabo de unas pocas lecciones particulares, pudo maravillar al maestro. Sin embargo, la catástrofe sobrevino. El hombre, un día, emergió del sueño como de un desierto viscoso, miró la vana luz de la tarde que al pronto confundió con la aurora y comprendió que no había soñado. Toda esa noche y todo el día, la intolerable lucidez del insomnio se abatió contra él. Quiso explorar la selva, extenuarse; apenas alcanzó entre la cicuta unas rachas de sueño débil, veteadas fugazmente de visiones de tipo rudimental: inservibles. Quiso congregar el colegio y apenas hubo articulado unas breves palabras de exhortación, éste se deformó, se borró. En la casi perpetua vigilia, lágrimas de ira le quemaban los viejos ojos.
Comprendió que el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón, aunque penetre todos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho más arduo que tejer una cuerda de arena o que amonedar el viento sin cara. Comprendió que un fracaso inicial era inevitable. Juró olvidar la enorme alucinación que lo había desviado al principio y buscó otro método de trabajo. Antes de ejercitarlo, dedicó un mes a la reposición de las fuerzas que había malgastado el delirio. Abandonó toda premeditación de soñar y casi acto continuo logró dormir un trecho razonable del día. Las raras veces que soñó durante ese período, no reparó en los sueños. Para reanudar la tarea, esperó que el disco de la luna fuera perfecto. Luego, en la tarde, se purificó en las aguas del río, adoró los dioses planetarios, pronunció las sílabas lícitas de un nombre poderoso y durmió. Casi inmediatamente, soñó con un corazón que latía.
Lo soñó activo, caluroso, secreto, del grandor de un puño cerrado, color granate en la penumbra de un cuerpo humano aun sin cara ni sexo; con minucioso amor lo soñó, durante catorce lúcidas noches. Cada noche, lo percibía con mayor evidencia. No lo tocaba: se limitaba a atestiguarlo, a observarlo, tal vez a corregirlo con la mirada. Lo percibía, lo vivía, desde muchas distancias y muchos ángulos. La noche catorcena rozó la arteria pulmonar con el índice y luego todo el corazón, desde afuera y adentro. El examen lo satisfizo. Deliberadamente no soñó durante una noche: luego retomó el corazón, invocó el nombre de un planeta y emprendió la visión de otro de los órganos principales. Antes de un año llegó al esqueleto, a los párpados. El pelo innumerable fue tal vez la tarea más difícil. Soñó un hombre íntegro, un mancebo, pero éste no se incorporaba ni hablaba ni podía abrir los ojos. Noche tras noche, el hombre lo soñaba dormido.
En las cosmogonías gnósticas, los demiurgos amasan un rojo Adán que no logra ponerse de pie; tan inhábil y rudo y elemental como ese Adán de polvo era el Adán de sueño que las noches del mago habían fabricado. Una tarde, el hombre casi destruyó toda su obra, pero se arrepintió. (Más le hubiera valido destruirla.) Agotados los votos a los númenes de la tierra y del río, se arrojó a los pies de la efigie que tal vez era un tigre y tal vez un potro, e imploró su desconocido socorro. Ese crepúsculo, soñó con la estatua. La soñó viva, trémula: no era un atroz bastardo de tigre y potro, sino a la vez esas dos criaturas vehementes y también un toro, una rosa, una tempestad. Ese múltiple dios le reveló que su nombre terrenal era Fuego, que en ese templo circular (y en otros iguales) le habían rendido sacrificios y culto y que mágicamente animaría al fantasma soñado, de suerte que todas las criaturas, excepto el Fuego mismo y el soñador, lo pensaran un hombre de carne y hueso. Le ordenó que una vez instruido en los ritos, lo enviaría al otro templo despedazado cuyas pirámides persisten aguas abajo, para que alguna voz lo glorificara en aquel edificio desierto. En el sueño del hombre que soñaba, el soñado se despertó.
El mago ejecutó esas órdenes. Consagró un plazo (que finalmente abarcó dos años) a descubrirle los arcanos del universo y del culto del fuego. Íntimamente, le dolía apartarse de él. Con el pretexto de la necesidad pedagógica, dilataba cada día las horas dedicadas al sueño. También rehizo el hombro derecho, acaso deficiente. A veces, lo inquietaba una impresión de que ya todo eso había acontecido... En general, sus días eran felices; al cerrar los ojos pensaba: Ahora estaré con mi hijo. O, más raramente: El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy.
Gradualmente, lo fue acostumbrando a la realidad. Una vez le ordenó que embanderara una cumbre lejana. Al otro día, flameaba la bandera en la cumbre. Ensayó otros experimentos análogos, cada vez más audaces. Comprendió con cierta amargura que su hijo estaba listo para nacer -y tal vez impaciente. Esa noche lo besó por primera vez y lo envió al otro templo cuyos despojos blanqueaban río abajo, a muchas leguas de inextricable selva y de ciénaga. Antes (para que no supiera nunca que era un fantasma, para que se creyera un hombre como los otros) le infundió el olvido total de sus años de aprendizaje.
Su victoria y su paz quedaron empañadas de hastío. En los crepúsculos de la tarde y del alba, se prosternaba ante la figura de piedra, tal vez imaginando que su hijo irreal ejecutaba idénticos ritos, en otras ruinas circulares, aguas abajo; de noche no soñaba, o soñaba como lo hacen todos los hombres. Percibía con cierta palidez los sonidos y formas del universo: el hijo ausente se nutría de esas disminuciones de su alma. El propósito de su vida estaba colmado; el hombre persistió en una suerte de éxtasis. Al cabo de un tiempo que ciertos narradores de su historia prefieren computar en años y otros en lustros, lo despertaron dos remeros a medianoche: no pudo ver sus caras, pero le hablaron de un hombre mágico en un templo del Norte, capaz de hollar el fuego y de no quemarse. El mago recordó bruscamente las palabras del dios. Recordó que de todas las criaturas que componen el orbe, el fuego era la única que sabía que su hijo era un fantasma. Ese recuerdo, apaciguador al principio, acabó por atormentarlo. Temió que su hijo meditara en ese privilegio anormal y descubriera de algún modo su condición de mero simulacro. No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡qué humillación incomparable, qué vértigo! A todo padre le interesan los hijos que ha procreado (que ha permitido) en una mera confusión o felicidad; es natural que el mago temiera por el porvenir de aquel hijo, pensado entraña por entraña y rasgo por rasgo, en mil y una noches secretas.
El término de sus cavilaciones fue brusco, pero lo prometieron algunos signos. Primero (al cabo de una larga sequía) una remota nube en un cerro, liviana como un pájaro; luego, hacia el Sur, el cielo que tenía el color rosado de la encía de los leopardos; luego las humaredas que herrumbraron el metal de las noches; después la fuga pánica de las bestias. Porque se repitió lo acontecido hace muchos siglos. Las ruinas del santuario del dios del fuego fueron destruidas por el fuego. En un alba sin pájaros el mago vio cernirse contra los muros el incendio concéntrico. Por un instante, pensó refugiarse en las aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez y a absolverlo de sus trabajos. Caminó contra los jirones de fuego. Éstos no mordieron su carne, éstos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.


Las Ruinas Circulares
Ficciones
Jorge Luis Borges

viernes, abril 13, 2007

El tiempo...

"El desarrollo en el tiempo (inevitable punto de vista, aberrante causación) sólo se concibe por obra de un empobrecedor encasillamiento eleático en antes, ahora y después, a veces encubierto de duración gálica o de influencia extratemporal de vaga justificación hipnótica".

Los Premios
Julio Cortazar

miércoles, abril 11, 2007

Día Soriano

Todos los fragmentos que se encuentran debajo de este texto pertenecen a Osvaldo Soriano, de su Libro "Ya Pronto una Sombra Serás". Espero disfruten de la lectura de un escritor como pocos...
"(...) La busqué suavemente y se apretó a mí con cuidado, como quién se calza un guante. Vino a ofrecerme los labios y por un rato nos nos animamos a movernos. Las orejas se le habían esfumado y me pareció que estaba en otra parte. También yo fui a visitar algunos buenos recuerdos. Tuve miedo de mis propios gritos lastimosos y cuando Nadia se despegó crispando un puño, jadeando, me di cuenta de que durante mucho tiempo me había olviddo de mí y que por eso no podía hacerle bien a nadie."
- ¿Sabe qué? No se ofenda, pero usted está cansado de llevarse puesto.
"Caminé hasta la tienda sin sacarle el ojo de encima a los perros que andaban en grupos, como si buscaran de comer. Tenía la sensación de que allí había ocurrido un terremoto nocturno e invisible, algo que se hubiera tragado el alma de la gente. Quizá empezaba a sentirme solo otra vez y nada más, pero no podía apartar la impresión de que se preparaba algo que lo cambiaría todo."
"En ese momento se abrió la puerta de la oficina y apareció un tipo rubio, sin ilusiones, enfundado en el mameluco bordó de la Shell."
"Tantas veces empecé de nuevo que por momento sentía la tentación de abandonarme. ¿Por qué si una vez sonseguí salir del pozo volví a caer como un estúpido? "Porque es tu pozo", me respodí, "porque lo cavaste con tus propias manos"".

jueves, abril 05, 2007

¿Nunca Más?...

¿Nunca Más? Leí esto en un blog (lalocadelola), y al ver la foto, lo primero que pensé, no puedo evitar pensar, es un callo en mí que me gusta aunque moleste; y en ese mismo momento como una imagen superpuesta a otra (la foto), me pregunté, ¿Realmente nunca más? ¿Es aún hoy viable esa frase o como muchas otras cosas en la Argentina de hoy, de ayer, ¿de mañana?, la nostalgia de creer que eso que se hizo es perdurable y eterno? ¿Cómo sustentar una frase Enorme como esa en un País que no hace otra cosa que mirar al costado, de costado, de espalda? Pero las circunstancias me llevan a decir que esa frase que es Enorme, ya no lo es tanto en su enormidad, pues la desaparición de Julio López, como así esos doscientos cuerpos calcinados que a-parecieron por ahí, son parte también de des-aparecidos en democracia; claro, producto de un estado que no pierde la costumbre de la represión. Los Tobas, son también Des-Aparecidos en vida; y un gobierno que se llena la boca hablando de Derechos Humanos (no son solo los muertos, acribillados, torturados, desaparecidos en la represión del estado a cargo de los militares que comenzó en el 76` -no mencionamos aquí los anteriores por otros motivos-), sería bueno que se pongan a trabajar realmente en ese campo, en su totalidad y no en su parcialidad.
Hoy, Jueves 5 de abril de 2007, ha muerto un maestro (con lo que esto significa hoy día en este país), a causa de un estado represor, aún hoy represor. ¿Podemos llamar a Carlos Fuentealba –El Docente-, un Des-aparecido del estado represor de la Provincia de Neuquén a cargo del gobernador Sobisch, y una continuidad represiva en esa provincia –hace 10 años también por represión mataron a una mujer? ¿No deberían salir todos los Docentes del País y la sociedad a Solicitar la Destitución o Renuncia del gobernador Sobisch? ¿No sería ese un buen síntma de salud de la Sociedad Argentina?
Entre la pobreza y la miseria, entre los muertos y los muertos, nuestros gobernantes no saben como solucionar conflictos sociales –que abundan y mucho-, aunque el gobierno juegue a ese estúpido juego distraído, y pierda tiempo dando explicaciones de cosas que se explican por sí solas; sería bueno que llegue la hora en que salgamos a reclamar, a exigirles, solicitarles que cumplan con sus deberes, que para eso están al frente del estado –esto último discutible, pero es otra cosa de análisis, que se hará más adelante.
Hoy, será un día negro, será recordado como un día negro –eso espero-, el día que el estado Represor Neuquino, con sus policías y fuerzas se vistió nuevamente de Militar sanguinario y terminó con la vida de una persona, y, o causalidad, era un educador.
Continuidad: Otra forma de terminar con la educación