Piense bien un segundo antes de sumirse en ese inescrupuloso impulso de girar la perilla (antiguo por demás), coger el control remoto, apretar la tecla que nos indica que el aparato electrónico que le dará ese insípido momentáneo alivio, es un terrible acto de soberbia e imprudencia; pues por ese pequeño acto que ud. ha realizado, un montón de personas se quedarán sin luz, sin agua y hasta quizás tal vez, sin alimentos para los suyos.
Ahora, saliendo de la sátira y el sarcasmo, miremos, o mejor tratemos de leer las declaraciones que han hecho nuestros gobernantes, des la presidenta hasta el señor Fernández, que han dicho que la culpa (como no podía ser de otra manera), la tiene ud. amigo consumidor. ¡Sí!, escucho bien, Ud. El culpable de que las cosas no funcionen bien, es ud por ese impulso que tiene, como es un buen tiempo de bonanzas, consume sin importarle si las cosas están a la altura del crecimiento, o, peor aún, como ha dicho el vocero de Edenor, “que en tiempo de la crisis del 2001 la empresa estaba en otros términos, y que de acuerdo al crecimiento no han tenido aún tiempo para hacer las inversiones correspondientes (es decir, desde el 2001en adelante no han podido invertir en tecnología, en ampliar las redes, en mejorar el abastecimiento, en modernizar equipos, en prever las consecuencias que se dan en el cambio climático,, etc, etc, etc.)”
Desde otra perspectiva, la presidenta ha dicho que: "La tensión del crecimiento nos trae nuevos y diferentes problemas. La vida es problemas. Sabemos que cuando solucionemos estos problemas van a venir otros”. Es decir, dado el crecimiento de la Sociedad Económica (léase Sociedad Económica), el consumo energético se ha incrementado de tal manera que las centrales eléctricas no pueden dar el soporte necesario. Es por ello que les pedimos que dejen de consumir, porque de ese modo, seguiremos teniendo problemas, o, de lo contrario, de acuerdo a lo manifestado por la Presidenta, uno debería verse en la obligación de “no vivir”, y de ese modo evitar los problemas que nos aquejan por estos días.
Ah, me olvidaba!, ¿no sería mejor hacer inversiones y exigir a las empresas un compromiso más amplio con la Sociedad de Consumo? No sería mejor regular –pero de verdad-, y no salir detrás de los problemas y responsabilizar a los consumidores? ¿No ha llegado el momento –superávit mediante- de hacer una re-distribución social, y lograr que las empresas –obviamente ganen- pero respondan a las necesidades de la Sociedad de Consumo? No sé, digo, quizás es otra opción antes que echar culpas a los consumidores, que son parte del crecimiento que se está viviendo por estos días…
Dulcis Lupus