No voy a escribir muchas cosas ni dedicaré demasiadas palabras (no porque no las merezca, al contrario, merece mucho más de lo que se le ha reconocido), sino simplemente resaltaré algo que me ha hecho mucho eco en estos días y lo que he meditado respecto al frágil momento de su estado de salud. Lo primero que dije es, ¡espero no muera el 02 de abril! Sería terrible que no se lo recuerde por otro momento histórico de este país. Pero, entrada casi las 21 horas dejó de estar entre los vivos. Sí, como buscando en su agonía un lugar en la historia, con fecha propia, con historia propia. Mas, también unas frases o dichos que han dado vuelta en mi cabeza tiene que ver con que gran parte de los que hablan de él, lo hacen casi todos desde un mismo lugar: "era un hombre decente, coherente, honesto". Y eso es lo que me dispara, esa idea de un político honesto, coherente. Es como si todos los que han venido luego de él no han cumplido en todo con esos mandatos; entonces uno se pone a meditar o pensar o razonar, y se da cuenta que es raro que gran parte de la población lo va a recordar, y lo va a hacer desde ese lugar, un lugar privilegiado para los políticos de cepa. Y Raúl Ricardo Alfonsín está entre esa Elite si se quiere, de esos hombres que se han mantenido y se mantendrán en la historia por poseer valores que otros políticos o señores que hacen política no cumplen, no cumplirán y mucho menos tendrán.
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Fuentes:
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Crítica DigitalLe MondeEl País
El Mercurio
BBC