Estamos a pocos días de las elecciones presidenciales. La diferencia sustancial que se da en este caso con respecto a los anteriores es muy compleja. Desde el punto de vista de que las campañas televisivas no abundan, no son creativas, sino todo lo contrario, como sino no tuviesen mucho para agregar, como si todo estuviese dado de antemano (La Ganadora). Pero me voy a centrar en una publicidad que me ha llamado poderosamente la atención. La misma muestra a un señor en camisa (blanca, ese es el impacto), parado, hablando y diciendo más o menos lo siguiente: "La inflación, el precio del tomate, la papa, son cosas de campaña, de la Ciudad, yo vivo en la provincia (me olvidaba de mencionar, el sujeto tiene en la mano derecha un tomate...), y ahí el problema se llama inseguridad". Acto seguido el tomate que tiene en la mano derecha acompaña el movimiento del brazo y da de plano contra su pecho, del lado izquierdo, justo a la altura del corazón. Si eso no es impacto visual, ¿qué es? Eliseo Verón en su libro "Construir el Acontecimiento", hace un planteamiento a lo largo del libro más que interesante, pero, en este caso, usaremos la idea de construcción de la actualidad. Construir la actualidad no es ni más ni menos que poner en la agenda de los medios los temas relevantes o considerados relevantes. Un hecho aislado, subjetivo, que tenga a un hombre a un conjunto de personas no es en sí mismo un acontecimiento, sino algo que está ahí y se vivirá de forma apartada. En tanto a la publicidad del postulante a gobernador por la provincia de Buenos Aires, Francisco De Narváez, queda a las clara que, a falta de propuestas concretas, claras, buenas, ha optado por esa agenda supuesta de inseguridad, apelando al recurso más terrible que se puede apelar, el miedo, aunque, si lo vemos con otros ojos, esto no es tan así, pues el miedo -Foucault lo ha manifestado perfectamente bien en Vigilar y Castigar-, ese terrible y latente pánico que acalla y calla.
En poco menos de 10 días para las elecciones a presidente en todo el país y para gobernador en algunas provincias, las apuestas están orientadas a campañas sucias (basadas en el desprestigio del otro), quizás por carencias propias y ajenas, como así también se han caracterizado por la falta -cada vez más constante de debate- entre los referentes que se disputan un cargo, en este caso el de presidente, pues, parece que algunos/as, tienen poco para decir, pues el aparato político los respalda mucho, mucho más que los proyectos e ideas.
Votemos, pues es una forma de seguir manteniendo eso a lo que llamamos democracias, pero también comencemos a mirar a los candidatos reales, a los que hablan por ellos y no se escudan, en el discurso, en la memoria de los muertos.
Dulcis Lupus 18-10-07