viernes, septiembre 26, 2008

La muerte, la Vejez... Una Retórica

"(...) Yo creo con fervor, y me atrevería a demostrarlo, que toda muerte es una precipitación acumulada de vejez. La bala que una madrugada de octubre de 1952 sesgó la vida de un puntero maoista en el barrio de Banfield, era una carga de vejez que atravesó su piel haciendo que todo el tiempo del universo se le metiera adentro. Ese fue para él el sitio (no "el momento", porque entonces ya no hubo más tiempo) del fin del universo. La muerte es sitio, ahí todo tiempo se acabó. Es sabido que el fuego es una oxidación muy rápida y que la oxidación es sólo una pausada combustión. La vida es una oxidación muy lenta y retaceada por medio de sutiles recursos de la materia orgánica y, paradojalmente, los biólogos denominana "vida" a esos sutiles mecanismos moleculares que sirven para explicar la vida como una reiterativa y despaciosa oxidación programada que sólo se interrumpe con la muerte. (...)"


Sobre el arte de la novela
Pájaros de la Cabeza
Fogwill

De la explicación

La explicación es una lenta sabiduría retaceada por muy sutiles mecanismos anclados en la interioridad del texto y esto es el arte de la moderación.

Sobre el arte de la novela
Pájaros de la Cabeza
Fogwill

martes, septiembre 23, 2008

En la oscuridad

Había en aquel lugar una mujer muy extraña. Su cabello rojizo se hacía notar peculiarmente en la oscuridad. Sus ojos grandes, muy grandes, flotaban en la noche de forma permisiva y casi perversa, aunque, de alguna manera no dejaban de ser lindos, agradables. Su aspecto más bien vernáculo; sus formas femeniles de vidriera adosada con la frescura de la noche y complementos que sobresalían, hacían de aquella mujer una persona más que intensa. Sus harapos descolgaban de toda retina que uno pudiera imaginar una y otra vez imágenes escuetas, mas, en todas esas telas, no había más que una imagen, una silueta, una forma perceptiva, una imagen dentro de muchas otras. Aquella mujere simplemente se detuvo, giró su cabeza sobre sus hombros y se fue, así, como si nada, como si todo alrededor no existiera. Se fue, cómo suele suceder en estos casos de noches heladas. Dejó el perfume en el aire para que nadie olvide, pero también acompañó aquel descuido con la sonrisa socarrona de saberse inolvidable, pero letal, muy letal...


Dulcis Lupus

martes, septiembre 09, 2008

Não vou me adaptar

Eu não caibo mais nas roupas que eu cabia.
Eu não encho mais a casa de alegria.
Os anos se passaram enquanto eu dormia,
E quem eu queria bem me esquecia.

Será que eu falei o que ninguém ouvia?
Será que eu escutei o que ninguém dizia?
Eu não vou me adaptar.

Eu não tenho mais a cara que eu tinha,
No espelho essa cara não é minha.
Mas é que quando eu me toquei, achei tão estranho,
A minha barba estava desse tamanho.

Será que eu falei o que ninguém dizia?
Será que eu escutei o que ninguém ouvia?
Eu não vou me adaptar.

Boomp3.com

Arnaldo Antunes

miércoles, septiembre 03, 2008

De regreso... mas no tanto

Por estos días y por estos tiempos inconclusos de incertidumbres, hemos estado recorriendo un poco el psiquismo, y nos hemos metido de lleno en el Anti-Edipo: mas, también hemos dejado a la psiquis que juegue un poco a lo que más le gusta sin confrontarla tanto ni mediar ni apresurar al Edipo, ni a nada que se le parezca, simplemente hemos dejado que se aleje todo lo que pueda y lo más que pueda de la realidad creada.
En el día de hoy por arte de majia (en realidad una simple nota en un matutino amigo de la casa -Pagina 12-) en el cual nos vimos alejado unos instantes eternos del convencionalismo, y de las formas para pasar a jugar un minuto, un instante, un segundo y todo el tiempo disponible con la psiquis y con el esquizo, para dejar que esa fuente inagotable de alucinaciones denominada ayahuasca, que nos libertó un poco y nos dio un poco de luz obscura, de esa que uno necesita para poder realizar una farsa u otra cosa similar como el decorado de una puesta en escena totalmente despreocupada... No estamos haciendo apología ni nada que se le parezca ni que no se le parezca, simplemente recordamos con un poco de ardor, y más aún, buscamos una sonrisa y una salida para el esquizo, un viejo amigo de la casa que por estos días anda buscando algo que comer...


Dulcis Lupus