"(...) Yo creo con fervor, y me atrevería a demostrarlo, que toda muerte es una precipitación acumulada de vejez. La bala que una madrugada de octubre de 1952 sesgó la vida de un puntero maoista en el barrio de Banfield, era una carga de vejez que atravesó su piel haciendo que todo el tiempo del universo se le metiera adentro. Ese fue para él el sitio (no "el momento", porque entonces ya no hubo más tiempo) del fin del universo. La muerte es sitio, ahí todo tiempo se acabó. Es sabido que el fuego es una oxidación muy rápida y que la oxidación es sólo una pausada combustión. La vida es una oxidación muy lenta y retaceada por medio de sutiles recursos de la materia orgánica y, paradojalmente, los biólogos denominana "vida" a esos sutiles mecanismos moleculares que sirven para explicar la vida como una reiterativa y despaciosa oxidación programada que sólo se interrumpe con la muerte. (...)"
Sobre el arte de la novela
Pájaros de la Cabeza
Fogwill
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