No se ha hecho demasiado en materias de comunicación minimalista. Habría que hacer también una aclaración de formas, preceptos
y conceptos, como así también de interpretaciones, aunque, porqué no, de
interpelaciones, aclaraciones y procesos. Las situaciones que se han dado a lo
largo de la historia de la humanidad humana - y no es un perogrullo ni un
concepto erróneo-, la literatura y los cines no se han ocupado mucho de las
formas concreta de comunicación entre las distintas especies, en este caso el
minimalismo y el humanismo. Ahora bien, lo más complejo de realizar en estos
avatares, es sin lugar a dudas la implementación de una forma concreta, dada,
real, tangible, de estados no alterados, de despojos, de desprejuicios, y, ante
todo, de no espejar. Se recomienda realizar la tarea -en el caso de que uno sea
lo suficientemente tímido como para llevarla a cabo en medio de otros
integrantes del humanismo-, en soledad y apartado de toda mirada. Se toma un
gato, se lo mira fijo durante unos segundos, sin llegar al extremo del combate
con el felino, pues puede uno terminar con rasguños en el rostro, en la parte
inmediata a la cabeza, símil noche lujuriosa, y, en caso de estar en situación
personal de compromiso, queda claramente expuesto a un daño peor. Si uno logra
que el felino quede delante de uno unos cuantos segundos sin que el minimalista
se mueva o deje el lugar en que uno lo ha puesto y logra manifestarle algo,
siéntanse con ese solo intento, afortunado. No es menester ni proclamamos aquí
el maltrato hacia el minimalista. Justamente, la idea principal de estas formas
es que uno logre comunicarse con la otra especie sin apelar en momento alguno a
la agresión tanto física como mental. Ahora bien, de no lograr el objetivo,
persista, y quizás vislumbre a lo lejos, en esa lejanía que se da de continuo
en los lugares apartados unos de otros, como así los humanista que lo apartan y
lo habitan, un ápice de nostalgia. Deje que su imaginación corra (si no
acostumbra a esto, deje que esa cosa
denominada imaginario lo sorprenda y logre en Ud. un ser más raro que todos los
seres que Ud. ha interpelado y visto y ha soñado y ha… bueno, digamos,
admirado) por praderas, por oasis, por columnas levantadas en piedras a lo largo
de muchos de cientos de metros que terminan en un punto sobre el final de la
misma, conocida con cierta vulgaridad como risco, ora como finalidad de un seño
en la estreches de las colinas, ora como un peldaño en la mismísima
intencionalidad de una escalera que va desde un cero cualunque hasta un certero
infinito. Luego de logrado este objetivo, podríamos decirnos varias cosas, pero
lo más interesante de remarcarnos es sin lugar a dudas, esas variaciones que se
dan entre occipital derecho, bajando desde un sector que recorre las
extremidades superiores de las inferiores, humedecidas en tres estados previos
al diluvio. En esos momentos, aférrese fuerte a la silla (no lo hemos
mencionado, pero para llevar a cabo este menester es más que importante que uno
se encuentre en ese justo momento con los aposentos en un lugar firme y sólido,
pues de lo contrario se encontrará también en igual condición, salvo que bajo
un efecto secundario), y de ahí en más, puede concluir su primera experiencia
comunicacional con el minimalismo felino –exitosa-no exitosa-, pero de seguro,
en su memoria como algo irrepetible.