miércoles, abril 23, 2008

Evo Morales: “No es hora de lucha armada”

El presidente boliviano habló con Crítica de la Argentina acerca del inminente referéndum de Santa Cruz: “No quieren la autonomía, sino voltear a Evo Morales con ayuda de EE. UU.”

Martín Sivak, desde Nueva York

Antes de asumir la presidencia de Bolivia, Evo Morales no podía entrar en Estados Unidos: los documentos desclasificados de 2003 –en la más suave caracterización– lo calificaron como “agitador ilegal”. Su primera visa, emitida en septiembre de 2006, expiró a los ocho días. “Es que pensaban que me tirarían rápido”, contó el presidente.

La segunda visa, con la que entró el lunes para iniciar una gira de dos días por Nueva York y Providence, dura un año. Morales llegó para participar en el Foro Permanente sobre cuestiones indígenas y para entrevistarse con medios de comunicación como CNN, BBC, ABC, Bloomberg, The Economist, con el fin de explicar su posición ante el referéndum autonómico de Santa Cruz previsto para el 4 de mayo.

“La elite cruceña me quiere voltear. No buscan la autonomía: no pudieron con un golpe de Estado como imaginaron y ahora buscan desestabilizar con un referéndum”, dijo a Crítica de la Argentina en un viaje en auto hacia un encuentro con el comité editorial del The New York Times. “El embajador norteamericano es el jefe de la conspiración”, agregó. El primer llamado que hizo al llegar a esta ciudad fue a Fernando Lugo, el presidente electo del Paraguay.

–Compañero, bienvenido al Eje del Mal –le dijo–. Tenemos que cambiarle el nombre y llamarlo Eje de la Humanidad.

Morales no conoce a Lugo en persona. “Él es un compañero y será muy importante para las democracias liberadoras que se están dando en la región. Se termina otro gobierno proyanqui. El compañero Lugo representa el cambio y es un ejemplo para todo el continente. Espero encontrarme con él pronto.”

–¿Cual sería el siguiente paso de lo que usted llama Eje de la Humanidad?

–El siguiente paso es Perú y Colombia. Yo debato con sinceridad con el Presidente (Álvaro) Uribe. Valoro de él que es honesto con lo que piensa. Somos diferentes, pero debatimos. Espero que los compañeros que siguen en la lucha armada en Colombia piensen mejor ese método. No es el momento de la lucha armada, sino el de las democracias liberadoras.

SANTA CRUZ. Con el fracaso de la mediación de la Iglesia y los pocos avances de la intervención de la OEA, Santa Cruz ha ratificado que en 10 días sus ciudadanos votarán en el referéndum autonómico que busca garantizar que este departamento –el más rico del país– administre sus propios recursos. Las hipótesis alarmistas sobre separatismo o guerra civil ya son costumbre en la prensa extranjera.

–¿Qué pasará si el sí al referéndum gana por una buena diferencia?

–El referéndum es ilegal y no tiene ningún efecto jurídico ni aplicabilidad. Es una acción ilegal. El referéndum no es de todo Santa Cruz. Y lo que quieren no es la autonomía: es voltear a Evo Morales.

–¿Usted ve como alarmistas las hipótesis de separación del país?

–Mi objetivo es conseguir la unidad de Bolivia. Ciertos sectores de Santa Cruz están buscando que yo reprima: quieren sangre para justificar un acto anticonstitucional. Yo soy más democrático que ellos porque quiero profundizar la democracia en mi país.

–¿Cuál es el rol de Estados Unidos en esta crisis?

–Hay una intromisión abierta y descarada de los Estados Unidos a través de su embajador (Philip Goldberg): él es el jefe de la conspiración. A través de USAID –una agencia de cooperación– alienta a la oposición y sobre todo los ataques al gobierno. Sobre los estatutos, pese a que son ilegales, no se ha pronunciado. ABC publicó una investigación donde estudiantes norteamericanos con becas Fullbright contaban que en la embajada se les pidió que les informaran sobre la presencia de venezolanos y cubanos en el país. La embajada tuvo que sacar al funcionario que pedía que los espíen.

Crítica de la Argentina supo de fuentes diplomáticas bolivianas y de la Casa Blanca que Thomas Shannon –secretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio– sugirió la posibilidad de que su país se sumara a la mediación en el conflicto entre el gobierno y Santa Cruz. Brasil y Argentina, al igual que Morales, rechazaron la propuesta. Brasilia y Buenos Aires quieren conducir la mediación. “Es muy importante el trabajo que están haciendo los gobiernos de Lula y Cristina”, dice Morales.

–Uno de los argumentos de Santa Cruz es que usted alienta la polarización.

–Antes había mucha más polarización. Lo que pasa es que la prensa daba la idea de que Bolivia era un país sin conflictos. Yo sigo abierto al diálogo, a la concertación y a la negociación.

–¿Piensa nacionalizar a las empresas de aceite?

–Si los empresarios abastecen al mercado interior, no habrá problemas. En Bolivia hay una revolución que debe ser consolidada y unas pocas familias y unos pocos empresarios tratan de bloquear las reformas. Cuando era dirigente sindical, yo hacía bloqueos de caminos con miles de compañeros. Ellos los hacen con 40 ó 50 personas.

Los latinos sean unidos, yeah

En una primera aproximación hacia una agenda pos-Bush, Evo Morales habló con el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson. “Presidente, yo lo admiro mucho”, dijo Richardson en español. El gobernador, muy influyente en la comunidad de latinos de los Estados Unidos, había causado un pequeño cisma en la interna demócrata al hacer público su apoyo a Barack Obama después de años de servicio y adhesión a los Clinton.

Morales le contó que veía en EE.UU. un espacio para el cambio, pero no mencionó a ninguno de los dos candidatos demócratas. Richardson, que tiene posibilidades de tener un cargo en una eventual administración de Obama, le prometió que viajaría pronto a Bolivia y que deberían pensar una agenda común.

Hasta el momento, el principal interlocutor de Morales en la política norteamericana era el ex presidente James Carter.

Contra Lula y el biocombustible

En septiembre pasado Morales pidió cambiar la sede de la ONU. “Hay que democratizar la ONU –dijo el lunes–, ¿cómo puede ser que haya países de primera (los que integran el Consejo de Seguridad) y países de segunda?” En su discurso ante el Foro Permanente Sobre Cuestiones Indígenas planteó el dilema entre la vida o los vehículos: criticó a sus pares sudamericanos por alentar el uso de los biocombustibles. “Son responsables por los altos precios de los alimentos y por la hambruna global.” Se refería, sin nombrarlo, a Lula. El brasileño había asegurado que su país tiene suficiente tierra para sembrar alimentos y también maíz para producir etanol.

Fuente: Crítica de la Argentina

martes, abril 22, 2008

Acostumbrándonos...



Fuente: Página 12
Rep

lunes, abril 07, 2008

Por qué acá no?

No es capciosa la pregunta ni nada por el estilo, pero, uno tiene que ponerse a recordar un poco, y mirando hacia fuera y hacia dentro, trata de buscar un momento, un instante, un segundo en el cual la Presidenta haya participado de una marcha por el pedido de aparición o liberación de "alguien". Ayer en París, Francia, Cristina Fernández participó de una marcha que se dio a la largo de ese país para pedir por la liberación de Ingrid Betancourt.
Ella en persona en primera fila en esa marcha que se dio en París, sosteniendo una bandera, como se ha visto en muchos diarios de hoy en los noticieros. La pregunta en sí está ligada a, por ejemplo, ¿por qué no aparece en las marchas en las que se pide la "aparición" de Julio López, el cual era testigo más que clave en el caso Etchecolatz, que, recordemos, desaparición bajo el mandato presidencial del marido de la presidenta, que es el ex-presidente Néstor Kirchner?
El acto en sí no está mal y es loable la posición de la Presidenta, mas, sería bueno ver también a una presidenta encabezar una marcha en pedido por la aparición de Julio López... no?


Priemra Foto: Crìtica de la Argentina

Segunda Foto: Página 12

Dulcis Lupus

viernes, abril 04, 2008

Cuasi carta cuasi abierta a la señora Cuasi

La escuché con mucha atención esta semana. Se ve que con esto de que habla tanto hay quienes quieren contestarle.

Martín Caparrós.

Señora presidenta –¿o debería decir cuasi presidenta?–: en estos días le debe escribir mucha gente. Se ve que con esto de que habla tanto hay quienes quieren contestarle y, claro, no es tan fácil. Así que disculpemé si la molesto. No era mi intención. Y le juro que yo al Padrino sólo lo he visto en la pantalla.

La escuché con mucha atención esta semana y por momentos me confundieron algunas cosas que dijo, porque me pareció que también decía lo contrario: no entendí, por ejemplo, cuando habló mucho de la historia y los setentas y el golpe y los crímenes pero después dijo que no importa de dónde venimos sino hacia dónde vamos. O cuando dijo que el peronismo nunca había impulsado la lucha de los pobres contra los ricos y después no dijo qué hacía con una tal Eva Duarte. Y mejor no contarle cómo me enfurruño cuando la escucho hablar de los derechos humanos como si nadie o cuasi nadie más hubiera hecho nada, ni del simplismo de que no apoyar sus medidas equivalga a ser un golpista antipatria oligarca pampeano.

Pero lo que realmente me mató fue cuando dijo que el dibujo de Menchi Sábat era un “mensaje cuasi mafioso”. Le juro que le di vueltas, señora: ¿Cómo es ser cuasi mafioso? ¿Es como ser un poco virgen? ¿Ligeramente muerto? ¿Bastante robado? Primero no lo entendí, después lo detesté: señora, detesté ese cuasi.

Cuasi es una palabra particular –como lo son todas las palabras. Cuasi viene del lenguaje leguleyo, es lo que se solía llamar un latinajo, una palabra que marca diferencias entre los cultos y los incultos: usted podría haber dicho casi pero dijo cuasi, para hacer juego con la presentación que le hace el locutor: la doctora Cristina Fernández, todo eso. Es su estilo: algunas referencias populares pero que nadie se olvide de que es una abogada, faltaba más. Me dirá que eso no importa mucho, y yo le diré que es cierto, que cuasi no importa. Pero el tema es que usted no dijo cuasirrefleja, cuasi concluido, cuasimodo, cuasi cuasi: dijo cuasi mafioso, señora, lo llamó cuasi mafioso. Dijo algo muy pesado, y pensó que lo iba a aminorar con ese cuasi.

Si tiene que decir algo, señora cuasi presidenta, ¿por qué no lo dice de verdad, haciéndose cargo? Porque al final igual lo dice, claro, todos lo escuchamos –porque a usted, cuando habla, todos debemos escucharla, al fin y al cabo por voluntad electoral usted tiene el micrófono más grande–, pero lo dice como si lo dijera un poco menos. Lo dice pero le dará miedito o vergüenza o vaya a saber qué y lo dice más o menos, lo cuasi dice.

Y me da la impresión de que ahí hay una clave. Así hablan muchos argentinos, y así funciona mucho en su gobierno. No quieren decir lo que quieren decir o quieren decir lo que no quieren decir o tienen miedo de que no los entiendan o tienen miedo de que los entiendan y entonces cuasi dicen. Pero lo peor es que cuasi hacen: hacen pero no terminan de hacer, o hacen distinto.

A veces me cuasi gusta lo que usted cuasi dice, señora. Cuando dice que va a redistribuir, por ejemplo. Pero cuando dice que estas medidas económicas que le trajeron tantos problemas son redistributivas, ¿no debería decir cuasi redistributivas? Digo, porque hasta ahora se ve que, de la supuesta redistribución, ustedes hacen o intentan hacer la primera parte, recaudar el dinero; todos le creeríamos mucho más –o cuasi le creeríamos– si viéramos más clara la segunda parte: que usen ese dinero para cumplir con las necesidades urgentes de tantos argentinos, en lugar de sentarse encima y acumular poderes.

Pero no hablábamos de eso, hablábamos de cuasi. Usted acusó al Menchi Sábat de haberle mandado un mensaje cuasi mafioso. ¿O será que acusó a Clarín? Si quiere pelearse con uno de los mayores grupos monopólicos de la patria, que maneja como pocos las ideas e ideologías de los argentinos, señora cuasi, avise y vamos todos. Pero no parece, porque con ellos hace negocios, les ofrece prebendas. Así que el cuasi mafioso será Sábat, y entonces no: no nos toque al Menchi, mire vea, uno de los tipos más íntegros y respetados y queridos que hay en este país. Se equivocó, señora cuasi: se cuasi metió con el que no debía. Y hubiera sido más digno si, por lo menos, se hubiera metido de frente, sin el cuasi.

Cuasi respetuosamente

M.C.


Fuente: Crítica de la Argentina

Línea de Tiempo....

Oigo Cacerolas... pero no por Sabat


Fuente: Página 12

Del maestro
Rep