martes, octubre 16, 2007

Subliminal?

Estamos a pocos días de las elecciones presidenciales. La diferencia sustancial que se da en este caso con respecto a los anteriores es muy compleja. Desde el punto de vista de que las campañas televisivas no abundan, no son creativas, sino todo lo contrario, como sino no tuviesen mucho para agregar, como si todo estuviese dado de antemano (La Ganadora). Pero me voy a centrar en una publicidad que me ha llamado poderosamente la atención. La misma muestra a un señor en camisa (blanca, ese es el impacto), parado, hablando y diciendo más o menos lo siguiente: "La inflación, el precio del tomate, la papa, son cosas de campaña, de la Ciudad, yo vivo en la provincia (me olvidaba de mencionar, el sujeto tiene en la mano derecha un tomate...), y ahí el problema se llama inseguridad". Acto seguido el tomate que tiene en la mano derecha acompaña el movimiento del brazo y da de plano contra su pecho, del lado izquierdo, justo a la altura del corazón. Si eso no es impacto visual, ¿qué es? Eliseo Verón en su libro "Construir el Acontecimiento", hace un planteamiento a lo largo del libro más que interesante, pero, en este caso, usaremos la idea de construcción de la actualidad. Construir la actualidad no es ni más ni menos que poner en la agenda de los medios los temas relevantes o considerados relevantes. Un hecho aislado, subjetivo, que tenga a un hombre a un conjunto de personas no es en sí mismo un acontecimiento, sino algo que está ahí y se vivirá de forma apartada. En tanto a la publicidad del postulante a gobernador por la provincia de Buenos Aires, Francisco De Narváez, queda a las clara que, a falta de propuestas concretas, claras, buenas, ha optado por esa agenda supuesta de inseguridad, apelando al recurso más terrible que se puede apelar, el miedo, aunque, si lo vemos con otros ojos, esto no es tan así, pues el miedo -Foucault lo ha manifestado perfectamente bien en Vigilar y Castigar-, ese terrible y latente pánico que acalla y calla.
En poco menos de 10 días para las elecciones a presidente en todo el país y para gobernador en algunas provincias, las apuestas están orientadas a campañas sucias (basadas en el desprestigio del otro), quizás por carencias propias y ajenas, como así también se han caracterizado por la falta -cada vez más constante de debate- entre los referentes que se disputan un cargo, en este caso el de presidente, pues, parece que algunos/as, tienen poco para decir, pues el aparato político los respalda mucho, mucho más que los proyectos e ideas.
Votemos, pues es una forma de seguir manteniendo eso a lo que llamamos democracias, pero también comencemos a mirar a los candidatos reales, a los que hablan por ellos y no se escudan, en el discurso, en la memoria de los muertos.

Dulcis Lupus 18-10-07

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si bien Oszlak y O’Donnell reflexionan sobre las cuestiones socialmente problematizadas en relación a las tomas de posición del Estado -para dar cuenta del Estado en acción y cómo se definen las políticas públicas-; de todas maneras es interesante pensar esta conceptualización respecto a la referencia que hace Dulcis Lupus en su nota “Subliminal?” acerca del libro de Eliseo Verón, “Construir el Acontecimiento”.
Cómo un tema llega a ser cuestión de agenda es un proceso de construcción en el cual intervienen diversos actores sociales, que logran o no posicionar sus intereses a partir de los recursos –de información, económicos, etc.-, interrelaciones, racionalidad, etc. con los que cuentan. Si el campo social puede pensarse como una arena de disputa atravesada por conflictos de las distintas fuerzas sociales; la inseguridad llega a ser una cuestión socialmente problematizada y tema de campaña a partir de la capacidad de posicionamiento de cuestiones que poseen aquellos que -más allá de situaciones específicas que suceden-, plantean a la misma como realidad concreta, como si la misma existiera en tanto algo cabal, definido. Como si la inseguridad pudiera pensarse in abstracto, escindida de otras cuestiones que no por estar menos socialmente problematizadas -y por ello fuera de la agenda pública-, fueran menos “reales”.
De esta manera, el proceso de semiosis social que describe Verón, no tiene principio ni fin por definición; en tanto es a través por ejemplo de la publicidad, y quizás más aún la de campaña -aquella que sigue construyendo “realidades” ilusorias, ceñidas y descontextualizadas- mediante la cual se continúa ocultando que son aquellos mismos que cuentan con los recursos para construir la actualidad y posicionar sus intereses, quienes idean los spots publicitarios de campaña de la democracia que supimos conseguir.
La Politóloga.

Binomio Esquizofrénico Dulcis Lupus - JML dijo...

Si bien es cierto lo que plantea respecto a lo que dice Oszlak, más al referirse a la idea primera que él denomina estatidad. También dice lo siguiente: "(...) la ampliación del aparato estatal implica la apropiación y convención de intereses "civiles" en objeto de su actividad, pero revestidos entonces de la legitimidad que le otorga su contraposición a la sociedad como iteres general (...)."
Hemos de reconocer, La Politóloga, que no me meteré en su terreno, pero es interesante el tema y da para mucho más respecto a esto, como así también la representación de Verón y la semiosis. Quizás todo son simples símbolos, o como dice Oszlak, "el estado tiene que asegurarle a la sociedad la representación”.