martes, abril 24, 2007

Elecciones Porteñas

Entre tantas “teorías” que se escuchan hoy en día sobre las elecciones a jefe de gobierno porteño, hay una que es realmente interesante de analizar desde el punto de vista social y porqué no, desde el punto de vista político-social y la visión de los porteños respecto a los Políticos y la Política. La misma dice que a la hora de las Elecciones, de acuerdo al parámetro de la Burguesía Porteña -hay más de lo que se cree-, las urnas se visten de Derecha o de “contra”, y este es el punto más importante para el tema. ¿Es la elección de lo menos malo una elección democrática? O es simplemente desechar el problema y dejar en las manos de los demás un asunto que es vital para el buen funcionamiento de las instituciones, pues la buena elección, y ejercer el derecho de cada ciudadano sobre los referentes políticos, es quizás la mejor arma que se tiene ante la ausencia de cumplimiento de sus tareas. Analicemos en forma rápida, veloz a cada uno de los candidatos para jefe de gobierno porteño. Démosle el grato honor de ser el primero a Telerman. ¿Alguien recuerda que Telerman era vicejefe de gobierno en la gestión de Ibarra? ¿Alguien tiene la valentía de usar su memoria, y, además pensar un poco dejando de lado toda religión, y quiero que se lea aquí religión como partido político, y comprender que dentro de grados de culpa, es también Telerman culpable de los muchos males de ayer de la ciudad, como así también de la catástrofe Cromañon? Además tengamos en cuenta algo, de las últimas declaraciones que he escuchado y leído de parte de Telerman, el discurso no deja de ser siempre el mismo, o cometer el mismo sesgo u error que los demás candidas y ex-jefes de gobierno, o como cualquier otro político de la actualidad de nuestro país, corren siempre detrás del problema. Nunca los he visto anticiparse al mismo, no tienen la capacidad de gestionar nada, ni de tener a su alrededor gente capaz de prever un problema grande (recordemos el incendio en la textil, los problemas edilicio en la ciudad, las torres que se yerguen mientras uno duerme una siesta en el barrio de caballito, entre otros tantos lugares, etc,). Tengamos en cuenta además que los politólogos argentinos tienen el descaro de presentarse como alguien “honesto”. Es decir, lo mínimo que espero a la hora de votar a una persona o darle la confianza o mi apoyo para llevar adelante una gestión es que sea honesto, ¡mínimo! Si esa persona (político) se encarga de decirme cuán honesto es, ya hay un problema porque no lo es, no hay honestidad en decir que uno es honesto, porque el que lo es, no lo dice. El problema es que no saben como realizar una campaña, porque les falta algo fundamental: ¡ideas! Por otro lado tenemos a Macri. Bueno que decir. Un señor que se cree que una Ciudad o un País es como un club de fútbol (no se olviden sus tertulias con Di Zeo y los barras de la hinchada de Boca), como así también del pensamiento lineal que tiene respecto a los cortes de ruta. Dijo expresamente que haría lo mismo que hizo Sobisch, ¿reprimir? ¿O matar de alguna manera la educación con la ausencia de un maestro que reclama un salario digno o reformas edilicias para una mejor educación? Sin nombrar al ingeniero Blumberg, con el cual se encuentra en la misma línea; por último, pero no menos importante, tenemos a Filmus… qué decir de Filmus. Primero vamos a decir algo en su contra. ¿Puedo esperar una buena gestión de alguien que es funcional al poder y no cumple sus funciones dentro del Ministerio de Educación? ¿Nuestra sociedad porteña (no lo tomen a mal, pero los porteños son una especie rara de la sociedad argentina, siempre epicentros o geocéntricos del sistema político Argentino) tendrá la capacidad de comenzar a pensar en un cambio radical y necesario para salir de todos lo problemas que tiene? Y para eso no creo que Filmus sea el candidato. Tampoco los otros. Y por último tenemos a la rezagada, últimamente rezagada (desde 1976 hacia acá) Izquierda, que no ha podido enarbolar una buena idea, propia, no de los intelectuales izquierdistas de los 50, 60 y 70. Lamentablemente no se les cae una idea ni por casualidad, no tienen forma o no encuentran la forma adecuada de dar con la sociedad, de buscar una representatividad, una cara visible, una persona que sostenga una idea por un tiempo. La prueba está que ellos mismos están fragmentados, con lo cual caemos que sus intereses personales son más importantes que los intereses sociales.
Bueno, este es un resumen de lo que pasa por mi cabeza a la hora de pensar en un candidato porteño. Estimados Porteños, hay una sola forma de cambiar las cosas, y es cambiar uno primero y pensar. Prueben un poco, no es tan malo, y, porqué no, votar ideas… no es fácil, pero tampoco imposible.

Dulcis Lupus 23-04-07

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