"Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una enfermedad, no como una certeza ordinaria, o una evidencia. Se instaló solapadamente poco a poco; yo me sentí algo raro, algo molesto, nada más. Una vez en su sitio, aquello no se movió, permaneció tranquilo, y pude persuadirme de que no tenía nada, de que era una falsa alarma. Y ahora crece."
La Nausée
Jean-Paul Sartre
martes, febrero 27, 2007
Vamos dejando La Nausée
"Nunca sentí como hoy la impresión de carecer de dimensiones secretas, de estar limitado a mi cuerpo, a los pensamientos ligeros que suben de él como burbujas. Construyo mis recuerdos con el presente. Estoy desechado, abandonado en el presente. En vano trato de alcanzar el pasado; no puedo escaparme."
La Nausée
Jean-Paul Sartre
La Nausée
Jean-Paul Sartre
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Sartre
domingo, febrero 25, 2007
Dos Momentos...
Segundo Momento:
El calor agobiante de Buenos Aires me llevó a refugiarme en una suerte de bosque o mejor, lugar con muchos árboles. Pero por esas cosas que tiene la madre naturaleza que siempre nos da una oportunidad o, mejor dicho, un descanso y nos mima un poco, pasadas las 14 horas, se puso oscuro y una lluvia intensa comenzó a caer del cielo; fría, cálida -porque en sí parecía como una caricia-, entonces comencé a danzar, como un primitivo, o un aborigen o un nativo de estas tierras, en una especie de danza adorando al Dios Cielo para que nos de una tregua. Saltaba sobre una pierna y luego daba vueltas en círculos y pasaba a la otra, mientras la gente alrededor buscaba un refugio para no mojarse, pero eso no importaba para mí, seguía dando giros, sintiéndome nuevamente un niño y disfrutando como no lo hacía hace tiempo. Recuerdo como prematuro en el tiempo el momento en que una lluvia, parecida, también regaló un momento redondo (en ese entonces la perfección no se dio por la cobardía mía y de la compañía con la que estaba, o simple falta de iniciativa), pero todo en ese día fue circular, pero de esos círculos que sirven para alimentar el espíritu. Esos son los recuerdos que uno disfruta en soledad y se ríe y da gracias por haberlos vividos… y seguí durante veinte minutos que duró la lluvia bailando y danzando, con los brazo en forma de cruz, mirando al cielo, en una suerte de ritual en el que era realmente libre… y reí, como hacía tiempo no reía, disfrutando de las gotas que tocaban mi torso desnudo y mojaban mi pantalón corto, dejándome al descubierto, pero eso no importaba para mí, era en esos momentos la persona más dichosa en el lugar, al igual que las criaturas que por ahí daban vueltas. Es así, la lluvia tiene ese no sé qué, que nos gusta a los nostálgicos empedernidos, y que nos recuerda lo niño que fuimos, pero también que es bueno no perder ciertas inocencias para poder disfrutar "pequeños" momentos…
El calor agobiante de Buenos Aires me llevó a refugiarme en una suerte de bosque o mejor, lugar con muchos árboles. Pero por esas cosas que tiene la madre naturaleza que siempre nos da una oportunidad o, mejor dicho, un descanso y nos mima un poco, pasadas las 14 horas, se puso oscuro y una lluvia intensa comenzó a caer del cielo; fría, cálida -porque en sí parecía como una caricia-, entonces comencé a danzar, como un primitivo, o un aborigen o un nativo de estas tierras, en una especie de danza adorando al Dios Cielo para que nos de una tregua. Saltaba sobre una pierna y luego daba vueltas en círculos y pasaba a la otra, mientras la gente alrededor buscaba un refugio para no mojarse, pero eso no importaba para mí, seguía dando giros, sintiéndome nuevamente un niño y disfrutando como no lo hacía hace tiempo. Recuerdo como prematuro en el tiempo el momento en que una lluvia, parecida, también regaló un momento redondo (en ese entonces la perfección no se dio por la cobardía mía y de la compañía con la que estaba, o simple falta de iniciativa), pero todo en ese día fue circular, pero de esos círculos que sirven para alimentar el espíritu. Esos son los recuerdos que uno disfruta en soledad y se ríe y da gracias por haberlos vividos… y seguí durante veinte minutos que duró la lluvia bailando y danzando, con los brazo en forma de cruz, mirando al cielo, en una suerte de ritual en el que era realmente libre… y reí, como hacía tiempo no reía, disfrutando de las gotas que tocaban mi torso desnudo y mojaban mi pantalón corto, dejándome al descubierto, pero eso no importaba para mí, era en esos momentos la persona más dichosa en el lugar, al igual que las criaturas que por ahí daban vueltas. Es así, la lluvia tiene ese no sé qué, que nos gusta a los nostálgicos empedernidos, y que nos recuerda lo niño que fuimos, pero también que es bueno no perder ciertas inocencias para poder disfrutar "pequeños" momentos…
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Dulcis Lupus
Primer momento...
Me levanté y me preparé unos mates. Luego, en provecho del silencio y la soledad me dispuse a escuchar un poco de música. Opté por Pearl Jam…al rato de sonar los primeros acordes de Ten, me transporté inevitablemente al día del concierto en Buenos Aires, y el disfrute del la banda en aquel día, acrecentado por las situaciones. Uno en los recitales disfruta a su manera (sentado, escuchando, saltando, pogeando, gritando, sintiendo en su interior lo que tiene ganas de sentir), pero aquel día no sólo me relamía del la buena música que escuchaba, sino también del entorno, de la multitud en el lugar y la compañía con la que estaba en ese momento hicieron del momento un día redondo (no creo en la perfección de los momentos, sino en los momentos redondos o si se quiere, ideales). Sonaron los temas que desgarraban la piel con ardor y de forma personal en cada uno, en lo particular la banda sonando bien y la voz de Eddie Vedder resonando por todo el estadio de Ferro… Así comencé mi día Domingo, con buena música. No pude evitar sentir una nostalgia por escuchar en ese mismo momento, mejor dicho, al termino del Cd. algo Nirvana (banda que me cautiva cada vez que pongo alguno de los “discos”), no pude evitar la dicotomía, mas no para comparar, sino simplemente que son grupos que a mí en lo particular me despiertan ciertas cosas al escucharlos… y terminé de escuchar Ten y sentí como que el día iba a ser algo particular, pues además hacía mucho calor en Buenos Aires, y el clima estaba muy enrarecido… pero seguí con ese clima, inspirador…
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Dulcis Lupus
miércoles, febrero 21, 2007
Seguimos Sartreano...
"Nada ha cambiado y sin embargo todo existe de otra manera. No puedo describirlo; es como la Náusea y sin embargo es precisamente lo contrario: al fin me sucede una aventura, y cuando me interrogo veo que me sucede que yo soy yo y estoy aquí; soy yo quien hiende la noche; me siento feliz como un héroe de novela."
La Nausée
Jean-Paul Sartre
La Nausée
Jean-Paul Sartre
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Sartre
Seguimos Sartreano...
"... Pero ya no veo nada; es inútil que hurgue en el pasado, sólo saco restos de imágenes y no sé muy bien lo que representan, ni si son recuerdos o ficciones."
La Nausée
Jean-Paul Sartre
La Nausée
Jean-Paul Sartre
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martes, febrero 20, 2007
Un impecable escritor...
"Algo comienza para terminar: la aventura no admite añadidos; sólo cobra sentido con su muerte."
La nausée
Jean-Paul Sartre
La nausée
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Un impecable escritor...
"Ya no puedo recibir de estas soledades trágicas nada más que un poco de pureza vacía"
La nausée
Jean-Paul Sartre
La nausée
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miércoles, febrero 14, 2007
Doncella (ya no sin nombre)
Estimada Doncella (ya no sin nombre)… en estos lugares ventosos, no por eso desagradable, trato, bien sabe que es mi esencia, de dar, aunque no siempre de la forma adecuada. Espero que por estos días el augurio se fortalezca y su vínculo sentimental se acreciente hasta lograr disipar toda imagen fantasmagórica, y así, cuando en el tiempo jinetee con mis corceles pura sangre traídos desde Arabia, por consejo, claro, de un viejo conocido nuestro, cruzaré las Montañas y descenderé todo lo posible para encontrar esa vieja señal, y al fin por fin, sin conflictos aparentes, ni nada, degustar unos brebajes, a gusto, claro, y clarificar las cosas no dichas, mas, con la simple intención de dejar en claro añejos sentimientos, pero sin hundirnos en sentimentalismos. Como le dije, espero afiance su relación con su caballero, se merece eso y mucho más, y ya no haya escozor respecto a antiguas pululaciones, dejaré la invitación en el pórtico, cuando al dong, dong y el golpe de las herraduras dejen señal en el empedrado, pasaré, como una porfía más, pero con la dicha de viejos vicios, y reír, sí, reír, y sea, como ha sido en el principio, buenos conocidos de dialécticos.
Octubre de 1798, año de revoluciones.
Salud!!!
Octubre de 1798, año de revoluciones.
Salud!!!
PD: Para no olvidar, nos veremos, como siempre en el próximo diluvio. Me olvidaba, el viejo Adan, ya sin dientes, me ha dicho que ha sido todo una dulce farsa…, tarde, pero es así, el correo es así…
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Dulcis Lupus
jueves, febrero 08, 2007
Quizás!!!, tal vez!!!!
Dicen que la nostalgia se sabe nostalgia y el saber sabe saber, como así también en las pelambres nocturnas o en las nocturnas pelambres de la nostalgia, se sabe el canto amargo de un devenir venido a ayer, que flippea miradas del devenir.
Dicen también en los pasillos noticias veloces, de noticias viejas que se apersonan por azar y capricho, en pasillos de oídos resfriados o satélites parabólicos puestos detrás del que tiene en suerte pelo, y se comulgan una vez más ante un Pérnidio, que saben será a la postre un aliciente en sus plegarias compulsivas de perdón.
Dicen quizás, quizás, pero tal vez, quién sabe, si es que por suerte, en las nubladas estrellas de un día con lágrimas de cielo o infierno o paraíso, o quizás, quizás, tal vez, quién sabe, si es así, porque sí, un minuto, tal vez, quizás.
Dicen que el devenirse sabe nostalgia y la nostalgia deviene perdón; perdón de nostalgia, como un quizás, un tal vez, un quién sabe, pero quizás, tal vez, en un simple porvenir de nostalgias puestas al servicio de un simple devenir añejo, o quizás, tal vez...
J.M.L 15-06
05
Dicen también en los pasillos noticias veloces, de noticias viejas que se apersonan por azar y capricho, en pasillos de oídos resfriados o satélites parabólicos puestos detrás del que tiene en suerte pelo, y se comulgan una vez más ante un Pérnidio, que saben será a la postre un aliciente en sus plegarias compulsivas de perdón.
Dicen quizás, quizás, pero tal vez, quién sabe, si es que por suerte, en las nubladas estrellas de un día con lágrimas de cielo o infierno o paraíso, o quizás, quizás, tal vez, quién sabe, si es así, porque sí, un minuto, tal vez, quizás.
Dicen que el devenirse sabe nostalgia y la nostalgia deviene perdón; perdón de nostalgia, como un quizás, un tal vez, un quién sabe, pero quizás, tal vez, en un simple porvenir de nostalgias puestas al servicio de un simple devenir añejo, o quizás, tal vez...
J.M.L 15-06
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