Primer momento...
Me levanté y me preparé unos mates. Luego, en provecho del silencio y la soledad me dispuse a escuchar un poco de música. Opté por Pearl Jam…al rato de sonar los primeros acordes de Ten, me transporté inevitablemente al día del concierto en Buenos Aires, y el disfrute del la banda en aquel día, acrecentado por las situaciones. Uno en los recitales disfruta a su manera (sentado, escuchando, saltando, pogeando, gritando, sintiendo en su interior lo que tiene ganas de sentir), pero aquel día no sólo me relamía del la buena música que escuchaba, sino también del entorno, de la multitud en el lugar y la compañía con la que estaba en ese momento hicieron del momento un día redondo (no creo en la perfección de los momentos, sino en los momentos redondos o si se quiere, ideales). Sonaron los temas que desgarraban la piel con ardor y de forma personal en cada uno, en lo particular la banda sonando bien y la voz de Eddie Vedder resonando por todo el estadio de Ferro… Así comencé mi día Domingo, con buena música. No pude evitar sentir una nostalgia por escuchar en ese mismo momento, mejor dicho, al termino del Cd. algo Nirvana (banda que me cautiva cada vez que pongo alguno de los “discos”), no pude evitar la dicotomía, mas no para comparar, sino simplemente que son grupos que a mí en lo particular me despiertan ciertas cosas al escucharlos… y terminé de escuchar Ten y sentí como que el día iba a ser algo particular, pues además hacía mucho calor en Buenos Aires, y el clima estaba muy enrarecido… pero seguí con ese clima, inspirador…
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