Salí cual octagenario en busca de mis verduras, legumbres, carnes y lácteos. Claro, el sueldo que tengo es proporcional a lo que cobro (valga), y me doy cuenta que debo volver a mi casa con menos alimentos de lo previsto. Me agarra un cabrío que para qué decirles. Pero no hago caso a mi mal día. Sigo mi rutina, siempre mi rutina. Cojo un diario y lo leo. ¡Qué buena noticia! ¡Por fin una noticia alentadora en medio de tanta pálida! ¡La inflación del mes es de 0,6 por ciento! Medito unos segundos. Dejo todo lo que estoy haciendo, tomo las facturas de los productos adquiridos (la mucha publicidad de la AFIP me ha enseñado que antes que nada es importante la factura, no el producto, no el precio, no la calidad, sino la factura)… “¡Caramba!”, dije. No es posible, los señores de la verdulería, carnicería, almacén, en su apuro por atender habrán equivocado el precio y me han cobrado de más, sino no se entiende mucho los números en los productos comprados… Me relajo un segundo, vuelvo a meditar. No, no es posible, no hay una relación estrecha entre el índice que muestra el INDEC y la realidad…
Mi cabeza viaja hacia atrás de forma veloz. Recuerdo los 90` cuando se medía todo en relaciones desproporcionadas. La inflación no era algo existente en esa época. Se calculaba el precio de la canasta básica, se lo ponía a la par de los electrodomésticos, los autos, el crecimiento del pino que se encuentra en la entrada de la quinta de Olivos, el ombú de la vecina de al lado, los centímetros que creció el pigmeo del cuarto piso de una torre en Libertador; claro, la inflación era por demás baja. ¡Pero no, este gobierno nos quiere, está luchando contra la impunidad, el manejo de las instituciones por parte del poder político, no le interesa el intervencionismo! ¿Quién maneja los datos en el INDEC? ¿Qué es 0,6 por ciento? ¡Ha, ya sé, los periódicos en su apuro por publicar sus notas escribieron mal e hicieron un enroque entre el 0 y el 6… ¿No les parece que este final de gobierno se parece mucho a la decadencia de los 90`? No sé, no creo, este gobierno nos quiere…
Mi cabeza viaja hacia atrás de forma veloz. Recuerdo los 90` cuando se medía todo en relaciones desproporcionadas. La inflación no era algo existente en esa época. Se calculaba el precio de la canasta básica, se lo ponía a la par de los electrodomésticos, los autos, el crecimiento del pino que se encuentra en la entrada de la quinta de Olivos, el ombú de la vecina de al lado, los centímetros que creció el pigmeo del cuarto piso de una torre en Libertador; claro, la inflación era por demás baja. ¡Pero no, este gobierno nos quiere, está luchando contra la impunidad, el manejo de las instituciones por parte del poder político, no le interesa el intervencionismo! ¿Quién maneja los datos en el INDEC? ¿Qué es 0,6 por ciento? ¡Ha, ya sé, los periódicos en su apuro por publicar sus notas escribieron mal e hicieron un enroque entre el 0 y el 6… ¿No les parece que este final de gobierno se parece mucho a la decadencia de los 90`? No sé, no creo, este gobierno nos quiere…
Dulcis Lupus 07-09-07
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