Cuándo comprendas que el cansancio ya no es físico, espiritual, sino mental; cuándo veas que tu acabada miseria servil, tus influencias, tus conceptos del sufrir para crear, tus dolores, tus miedos, tus sinrazones; cuándo veas que ya ha pasado el tiempo y ese dolor ahí no es más que una estalactita emocional y una estalagmita mental de caprichos, como así también una vísceralidad efímera, cuándo sientas que ha llegado el momento de saldar, de apaciguar tanta tristeza, de ver, de entender que no es en la variedad dónde está la búsqueda, sino en la linealidad inexistente metafísica que va de vos hacia la finalidad, que no es más que el camino que uno quiere, y entiendo, no hay persona sensibles racional que quiera sufrir y estar mal para llegar a su finalidad, ni para inspirarse. Es momento también de quebrar ese estúpido concepto equivoco de “estar mal porque el otro está mal hace bien para estar bien”. Es bueno un comienzo que conduzca directamente a la aceptación de ciertas realidades, de tangentes visibles y claras, no como escape veloz síntoma claro de abstinencia, de preceptos, de realidad; hasta el momento en que esa almohada –simple simbolismo de meditación- esté ya húmeda de tantas noches incongruentes, y el karma sufrir-paraestarbien amalgame otro karma y ambos caigan en el Karma meditar-pensar-sentir-vivir-decir-existir sean propios de uno, entonces, quizás, sólo entonces puedas sentarte frente a frente con ojos claros, livianos, genuinos, sinceros, siempre sinceros, y puedas coger con simplicidad una taza-vaso con contenido incierto, y decir ¡es momento!, pero hasta entonces es mejor dejar que las musas broten alegres, propias y no dueñas del dolor, mas, recuerda que sólo entonces se puede dar el comienzo, el camino que conduce desde tu lugar a un lugar cualquiera para aposentar los glúteos, aunque hay que decir, que no menos cierto es que surja, pues no se puede negar la posibilidad, aunque remota… para qué
Dulcis Lupus 01-05
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