El político nunca es a los ojos de los demás lo que a los propios ojos, no sólo porque los otros lo juzgan temerariamente, sino más aún porque ellos no son él, y porque lo que en él es error o negligencia puede ser para ellos mal absoluto, servidumbre o muerte.
Maurice Merleau-Ponty
No hay comentarios.:
Publicar un comentario