"(...) construida de espléndida caoba, se había desnudado hacía ya rato, y su cuerpo quedaba moldeado por la luz del más maravilloso lugar de placer que haya yo jamás visto. Sus miradas eran serpentinas verdes y azules, entre las cuales se retorcía en espiral, constantemente quebrada, una serpentina blanca que parecía un favor especial a mi reservada."
Manifiestos del surrealismo
André Bretón
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