jueves, agosto 16, 2007

“Agotar las localidades y no al espectador”

Ese es uno de los fundamentos del grupo, presente en el “Estatuto Luthiers” colgado en el ingreso al Centro Cultural Recoleta. Desde la “prehistoria” del período 1959-1967 hasta la torta de cumpleaños dibujada por Rep, la Expo propone el mismo espíritu que los espectáculos del grupo: una invitación a gozar.

Por Oscar Ranzani

“Querer hacer música y humor, humor y música a toda costa y mantener vivo ese género. Honrar a Johann Sebastian Mastropiero por sobre todos los demás compositores. Creer en los OMNIS (Objetos Musicales No Identificados) antes que en los OVNIS. Suponer que cualquier objeto puede estar disponible para convertirlo en un instrumento. Tener probados gustos por la buena música, contar con experiencia y formación coral y musical. Demostrar fascinación por la cultura y el arte, ser gente inteligente y con muchas ganas de divertirse. Gozar con hacer bien el trabajo en el escenario escribiendo y tratar siempre de mejorar lo anterior. Tener claro que lo principal es agotar las localidades antes que a los espectadores.” Así de sintético y de contundente es el “Estatuto Luthiers” que podrá leerse desde hoy en el Centro Cultural Recoleta. El “estatuto” es una de la tantas perlas que contiene Expo Les Luthiers, una muestra cuyo guión e investigación histórica corresponde a los periodistas Carlos Ulanovsky y Sebastián Masana, y que traza de una manera muy original estos cuarenta años de vida que cumple el quinteto que mejor supo combinar la música y el humor en la Argentina.
La prehistoria de Les Luthiers abarca desde 1959 a 1967, año en que efectivamente Gerardo Masana crea el conjunto como un desprendimiento de I Musicisti. Pero antes de ingresar de lleno en la historia de Les Luthiers, la muestra establece un recorrido por esos años en que sus integrantes confluyeron en el coro de la Facultad de Ingeniería de la UBA, con el Manifiesto del Coro y biografía de Mastropiero incluidos. Los paneles dan cuenta del origen de la mítica “Cantata Modatón”, compuesta por Masana y cuya letra surgió del prospecto de un laxante del mismo nombre. Como gracias a esta melodía el grupo de amigos se hizo conocido, se pusieron un nombre: I Musicisti. Pero no tardaría en llegar el primer escollo ante la creatividad: los inspectores de Salud Pública creyeron que la cantata era una publicidad encubierta del producto (en esa época estaba prohibido hacer publicidades de remedios que se vendieran bajo receta) y tuvieron que cambiar el título por “Cantata Laxatón”. Junto a esta historia, puede verse una copia del original donde resaltan la tachadura y el reemplazo de la palabra cuestionada.

Nota Completa: Página 12

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