¿Cuántas elecciones en la Capital habrán transcurrido en esta ciudad de Buenos Aires en los ochenta años que he vivido? Recuerdo todas las épocas. Pero acabo de escuchar las tendencias del escrutinio y no puedo menos que repasar con tristeza, o con ironía, o con perplejidad, aquella elección de la Capital Federal hace más de un siglo donde fue consagrado el primer diputado socialista de América, Alfredo Palacios. En la adolescencia busqué en las bibliotecas los diarios de aquella época. Los socialistas ya veían una marcha sin retrocesos y que en diez años se iba a poder proclamar en el Congreso el socialismo en la Argentina. O, también, hace más de un siglo, cuatro semanas atrás, en aquel 1º de Mayo de 1904, setenta mil obreros anarquistas habían llenado las calles de La Boca recordando a los cinco mártires de Chicago. Setenta mil obreros para una Buenos Aires de sólo 900.000 habitantes, y además el 1º de Mayo no era asueto y el presidente Roca había prohibido el acto obrero y amenazado con la represión. Lo sabían los obreros, pues hacía poco ese mismo general Roca había aprobado la Ley de Residencia, por la cual se expulsaba a todo obrero no argentino que profesara ideologías contrarias al “ser nacional”. Y sin embargo, setenta mil obreros en la calle de La Boca. Que el orador, un italiano que se comía las eses, describió esa jornada como el primer asomo del sol que muy pronto brillaría en todas las pampas proclamando el socialismo en libertad. Roca les metió bala y así cayó el primer mártir obrero del Día de los Trabajadores, el marinero Juan Ocampo, de apenas 18 años.
Después de anoche, sólo me queda Marlene
Osvaldo Bayer
Nota completa: Pagina12
No hay comentarios.:
Publicar un comentario