miércoles, marzo 28, 2007
Vendita seas...
“Vendita seas”, le dijo, y el bisturí empuñado en una mano se deslizo lentamente hasta lograr el objetivo final de quien lo impulsaba. Tan certero y exacto ha sido el corte que la cicatriz ha quedado guardada en la memoria, en el pecho y sobre todo en las imperfecciones de su rostro -aunque aquí de forma visible. Las razones del caso, quien sabe; el motivo, quien puede; la finalidad, el no olvido; ganancia, ninguna; placer, tampoco, solo estar presente en la máxima ausencia… y se fue, lentamente, como un sueño, deslizándose…
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